Art Madrid'26 – ENTREVISTA CON: KEPA GARRAZA

Formado en Bellas Artes en la Universidad del País Vasco, el Bradford Art College de Inglaterra y la Universidad de Barcelona, Kepa Garraza (Berango, Vizcaya, 1979) inicia su trayectoria expositiva en 2004, momento a partir del cual recibe diferentes becas de estudio y premios.


La obra de Kepa Garraza reflexiona acerca de la naturaleza de las imágenes que consumimos a diario. Por ello, su obra cuestiona los discursos oficiales, y pone en tela de juicio los procesos de legitimación institucional. La reflexión planteada, bebe de su interés en los procesos de construcción del relato histórico. De esta forma, Kepa invita al espectador a cuestionar la información obtenida de los medios de comunicación oficiales. Su reinterpretación de la realidad es siempre ambigua y confusa, llena de sutilezas y zonas grises que invitan al espectador a repensar el relato histórico y la crónica de la realidad.

Kepa Garraza

Entrevista:

¿Qué te inspira a la hora de crear?

Principalmente me inspiran los sucesos de actualidad de la realidad en la que vivimos. Básicamente nuestra cotidianidad. La observación detallada de los hechos y sucesos que más nos influyen en nuestro devenir diario. Sobre todo, me interesa reflexionar acerca de ellos y elaborar una relectura de la realidad.


¿En qué estás trabajando recientemente?

Ahora mismo estoy trabajando en una serie de obras bastante diferentes, en el sentido en el que el proceso de creación tiene un componente digital muy importante. Algo nuevo en mi proceso creativo. Siendo concisos y concretos, se trata de crear de la nada elementos de escultura pública (monumentos) que no existen, y hacer una suerte de montajes en los que sustituyo monumentos de dirigentes políticos, monarcas y revolucionarios de todo el mundo por estas piezas de ficción, por estos simulacros.

Kepa Garraza

Charlemagne, 2017

Pastel sobre papel

140 x 100cm

Háblanos sobre tu proceso creativo

Mi proceso creativo es bastante ordenado, creo que es un fiel reflejo de mi mismo. Me imagino que, como todo el mundo, siempre se basa o empieza por la concreción de una idea que se va generando y madurando poco a poco dentro de la cabeza. Paulatinamente va cogiendo forma hasta convertirse en algo definido. Hasta que no tengo esa idea bastante clara en la cabeza, incluso con una imagen muy concreta de las obras finales, no inicio el proceso de creación per se. Es un proceso muy pormenorizado donde las siguientes fases están muy establecidas y raramente las salto. Llevo trabajando así muchos años e imagino que es por una cuestión de economía de esfuerzo y comodidad.


¿Participas por primera vez en la feria? ¿Qué esperas de Art Madrid?

Ya he participado en anterioridad en la feria. La verdad es que siempre ha tenido un resultado muy positivo para mi. Con lo cual, espero que este año se repita el resultado y sea una gran feria si la situación sanitaria lo permite.

Kepa Garraza

Calígula, 2021

Carbón comprimido sobre papel

100 x 75cm

Háblanos de Kepa Garraza, pero del artista imaginario, tu alter ego nacido en 1957.

Kepa Garraza de ficción es un alter ego nacido muy cerca de las fechas donde nació mi padre. Es un Kepa que se convierte en una gran estrella del mundo del arte, siendo bastante joven, a principios de los 80 y acaba teniendo una carrera meteórica que lo convierte en una superestrella. La vida de este Kepa Garraza se narra en una serie de cuadros que funcionan como una especie de biografía de ficción donde se le ve acompañado de ilustres personalidades de los últimos 40 años, pero jamás se ve ninguna de sus obras.


¿Es para ti el arte una herramienta para criticar el propio sistema del arte?

Si, en cierto modo, pero no solo el sistema del arte sino toda la realidad sociopolítica. Teniendo en cuenta que el arte no deja de ser un reflejo muy fiel del mundo en el que vivimos, toda mi obra tiene un componente de crítica social. O bueno, quiere invitar a la reflexión acerca de ciertos conceptos relacionados con la economía, la política, la historia y la reordenación social. El arte, como no, entra dentro de ese objetivo.

Es verdad que quizás hace unos años mi lenguaje y mis obras hablaban más del mundo del arte y ahora trato temas más generalistas. Pero en el trasfondo todas las series y esos intereses están interrelacionados, todos surgen de mis propias obsesiones y de las cosas que me interesan.

Kepa Garraza

Isabel II, 2021

Carbón comprimido sobre papel

100 x 75cm

Kepa Garraza participa en Art Madrid con la galería de Barcelona Víctor Lope Arte Contemporáneo, junto a los artistas: Carsten Beck, Dirk Salz, Jacinto Moros, Jo Hummuel, Mario Dilitz, Max Gärtner y Patrick Grijalvo.




CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.