Art Madrid'26 – LA MARCA PROPIA DE NUESTRAS GALERÍAS SOLISTAS

 

En esta edición tenemos el placer de contar con galerías de muchos y diferentes puntos de la geografía española, en un enorme retrato del arte nacional. Desde Cantabria, Bilbao, Mallorca y Aranda de Duero, con una dilatada experiencia en el sector, cuatro de nuestras protagonistas nos enseñan las obras de sus mejores artistas.

 

 

Nacho Angulo, Mapa, 2016. Técnica mixta sobre madera

 

 

La galería Espiral vivió sus inicios al oeste de la comunidad cántabra y cambió de ubicación en 2013 con nueva sede en Noja, una pequeña población con vistas al mar.  Dirigida por Manuel Sáenz-Messía y Ana Laguna Vela, en sus inicios comenzaron a exponer la Colección SIANOJA pero pronto ampliaron su factura de artistas y su acercamiento al arte contemporáneo ha traspasado fronteras seleccionando a artistas internacionales de muy diferentes estilos.

 

El primer y segundo mercado les han servido para exhibir sus lenguajes innovadores y siempre a la última tendencia. Uno de sus puntos fuertes es la presencia en ferias nacionales e internacionales como Bruselas, Estrasburgo, Lille, Santander y, por supuesto, Madrid. Los artistas que van a exponer en esta edición de febrero son: Nacho Angulo, Joaquín Martínez Cano, Antonio Maya, Eduardo Vega Seoane y José Antonio Quintana. Todos ellos grandes profesionales del sector.

 

 

Rut Olabarri, Autorretrato con mesa, 2016. Acuarela

 


De Cantabria nos desplazamos a Bilbao, donde nos acoge la galería Vanguardiaescaparate que focaliza su atención en la comercialización del arte más actual y contemporáneo. Con una media de 6 a 7 exposiciones anuales, Vanguardia apuesta por artistas nacionales e internacionales reservando part de su programación a las nuevas tecnologías y a una programación de actividades paralelas que refuerzan el espíritu dinámico y emprendedor de la misma.

 

La propuesta que presenta la galería en Art Madrid'17, con la artista Ruth Olabarri como protagonista, aborda el tema del matriarcalismo vasco basado en la leyenda de la Diosa Mari. Olabarri plantea la descripción del personaje a través de los objetos que lo representan o le pertenecen e indaga también en el simbolismo del folklore a través de las vestimentas y la ornamentación.

 

 

Cristina Mur, Desplegando las Alas, 2016. Acrílico y óleo sobre lino

 

 

Adentrándonos un poco más en el territorio, nos trasladamos a Aranda de Duero (Burgos) donde la galería Rodrigo Juarranz nos abre sus puertas. En 2016, la galería cumplió 10 años y nos trae su experiencia a la 12º edición de Art Madrid. El eclecticismo de sus exposiciones, tanto en temática como en técnicas, se combina con una selección de artistas en la que comviven artistas de reconocido prestigio con potencias jóvenes de gran repercusión internacional. Todo un acierto a la hora de proyectar dichas exhibiciones.

 

Pero su trabajo no termina aquí ya que, apdemás de participar en numerosas ferias de carácter nacional e internacional, la galería Rodrigo Juarranz ha editado libros y catálogos, y series de obra limitada en grabado y escultura. Para su stand en la feria han apostado por, Mar Solís, Marcos Tamargo, Cristina Mur, Beatriz Díaz Ceballos y Diego Beneitez. Cinco personalidades que darán vida al espacio de esta galería burgalesa.

 

 

Rubén Torras Llorca, Neo-Coliseum, 2016. Técnica mixta sobre tela

 

 

Volamos ahora hacia Mallorca y aterrizamos en la galería Pep Llabrés, un capricho de la isla que se puede visitar en la capital. Con más de 25 años de experiencia en el sector, su galerista abrió las puertas de este nuevo espacio tan solo hace dos años y desde aquí focaliza sus objetivos en apostar por el arte contemporáneo más fresco.

 

Como principal motor destacamos su apoyo a los valores más juveniles del sector y a los nuevos lenguajes de expresión, que se relacionan en este espacio con otros nombres consagrados y juntos dan identidad de la galería. Robert Ferrer i Martorell y Rubén Torras Llorca representan a la perfección esta identidad múltiple en Art Madrid 17.

 

 

 


El círculo como dispositivo crítico y el marcador como catalizador contemporáneo


POSCA, marca japonesa de marcadores de pintura a base de agua, se ha consolidado desde los años 80 como un instrumento central en las prácticas artísticas contemporáneas vinculadas al arte urbano, la ilustración, el diseño gráfico y la experimentación interdisciplinar. Su fórmula opaca, cromáticamente intensa y de secado rápido, compatible con soportes tan diversos como el papel, la madera, el metal, el vidrio o el textil, ha favorecido una expansión técnica que trasciende el estudio tradicional y dialoga con el espacio público, el objeto y la instalación.



En este contexto, POSCA más allá de ser una herramienta de trabajo, opera como infraestructura material de la creación contemporánea; un dispositivo técnico que facilita la inmediatez del gesto sin renunciar a la densidad cromática ni a la precisión formal. Su versatilidad ha contribuido a democratizar el acceso a lenguajes tradicionalmente asociados a la pintura, posibilitando una circulación más horizontal entre prácticas profesionales y amateur.

Esta dimensión expandida del medio encuentra un marco conceptual particularmente pertinente en The Rolling Collection, exposición itinerante comisariada por ADDA Gallery. El proyecto propone una investigación colectiva en torno al formato circular entendido no sólo como contenedor formal, sino como estructura simbólica y campo de tensión espacial.



Históricamente, el círculo ha operado como figura de totalidad, continuidad y retorno. En el contexto de The Rolling Collection, el formato circular se desplaza de su carga simbólica clásica hacia una dimensión experimental y se convierte en un soporte que cuestiona la frontalidad rectangular hegemónica en la tradición pictórica occidental. La ausencia de ángulos obliga a replantear la composición, el equilibrio y la direccionalidad del trazo.

Lejos de ser una mera restricción formal, esta condición genera una economía específica de decisiones plásticas. El borde curvo tensiona la relación entre centro y periferia, diluye jerarquías internas y promueve dinámicas visuales centrífugas y centrípetas. El resultado es un conjunto de obras que interroga los modos de construcción de la imagen.



Tras su recorrido en 2025 por Barcelona, Ibiza, París, Londres y Tokio, una selección de la muestra se presenta en Art Madrid, reforzando su vocación internacional y su capacidad de adaptación a distintos contextos culturales. La propuesta para Art Madrid’26 reúne a artistas cuyas trayectorias se sitúan en la intersección entre arte urbano, ilustración contemporánea y prácticas híbridas: Honet, Yu Maeda, Nicolas Villamizar, Fafi, Yoshi y Cachetejack.

Aunque sus lenguajes son heterogéneos, desde aproximaciones más gráficas y narrativas hasta exploraciones cromáticas de fuerte carga gestual, la curaduría establece un eje común. Una actitud libre, experimental y marcadamente colorista. En este sentido, el color actúa como estructura conceptual que articula las obras y las conecta con la materialidad específica de POSCA.



La intensidad cromática propia del marcador dialoga con la contundencia formal del círculo, generando superficies donde la saturación y el contraste adquieren protagonismo. La herramienta se integra así en el discurso expositivo, siendo un elemento coherente con las estéticas de los artistas participantes

Uno de los aspectos más importantes del proyecto es la incorporación activa del público. En el espacio expositivo, que ocupará la acción de POSCA durante Art Madrid’26, los visitantes podrán intervenir círculos dispuestos en la pared, utilizando marcadores POSCA, integrándose de esta manera simbólica a The Rolling Collection durante su paso por Madrid.



Esta estrategia introduce una dimensión relacional que desestabiliza la noción de obra cerrada. De esta manera la autoría se descentraliza y el espacio expositivo se transforma en superficie dinámica de acumulación de gestos. Desde una perspectiva teórica, podría leerse como una aproximación a prácticas participativas que, sin renunciar a la calidad formal del conjunto, abren el dispositivo artístico a la contingencia y a la multiplicidad de voces.

La elección de POSCA como herramienta para esta intervención colectiva no es casual. Su facilidad de uso, control del trazo y compatibilidad con múltiples superficies garantizan una experiencia accesible sin comprometer la potencia visual del resultado. El marcador funciona de esta forma, como mediador entre el ámbito profesional y la experimentación espontánea, borrando las jerarquías técnicas.



El propio título, The Rolling Collection, sugiere una colección en movimiento, no fijada a un único espacio ni a una configuración definitiva. El carácter itinerante, sumado a la incorporación de intervenciones locales, convierte la acción en un organismo en constante transformación. En este marco, POSCA se posiciona como catalizador material de una comunidad creativa transnacional. La marca, históricamente vinculada a escenas urbanas y prácticas emergentes, refuerza su identidad como aliada de procesos abiertos, experimentales y colaborativos.

POSCA x The Rolling Collection no debe leerse únicamente como una colaboración entre empresa y proyecto curatorial, es sobre todo, una convergencia estratégica entre herramienta, discurso y comunidad. La acción propone una reflexión sobre el formato, la circulación global del arte contemporáneo y la expansión de la autoría; POSCA aporta la infraestructura técnica que hace posible tanto la obra individual como la experiencia colectiva.