LA MARCA PROPIA DE NUESTRAS GALERÍAS SOLISTAS

 

En esta edición tenemos el placer de contar con galerías de muchos y diferentes puntos de la geografía española, en un enorme retrato del arte nacional. Desde Cantabria, Bilbao, Mallorca y Aranda de Duero, con una dilatada experiencia en el sector, cuatro de nuestras protagonistas nos enseñan las obras de sus mejores artistas.

 

 

Nacho Angulo, Mapa, 2016. Técnica mixta sobre madera

 

 

La galería Espiral vivió sus inicios al oeste de la comunidad cántabra y cambió de ubicación en 2013 con nueva sede en Noja, una pequeña población con vistas al mar.  Dirigida por Manuel Sáenz-Messía y Ana Laguna Vela, en sus inicios comenzaron a exponer la Colección SIANOJA pero pronto ampliaron su factura de artistas y su acercamiento al arte contemporáneo ha traspasado fronteras seleccionando a artistas internacionales de muy diferentes estilos.

 

El primer y segundo mercado les han servido para exhibir sus lenguajes innovadores y siempre a la última tendencia. Uno de sus puntos fuertes es la presencia en ferias nacionales e internacionales como Bruselas, Estrasburgo, Lille, Santander y, por supuesto, Madrid. Los artistas que van a exponer en esta edición de febrero son: Nacho Angulo, Joaquín Martínez Cano, Antonio Maya, Eduardo Vega Seoane y José Antonio Quintana. Todos ellos grandes profesionales del sector.

 

 

Rut Olabarri, Autorretrato con mesa, 2016. Acuarela

 


De Cantabria nos desplazamos a Bilbao, donde nos acoge la galería Vanguardiaescaparate que focaliza su atención en la comercialización del arte más actual y contemporáneo. Con una media de 6 a 7 exposiciones anuales, Vanguardia apuesta por artistas nacionales e internacionales reservando part de su programación a las nuevas tecnologías y a una programación de actividades paralelas que refuerzan el espíritu dinámico y emprendedor de la misma.

 

La propuesta que presenta la galería en Art Madrid'17, con la artista Ruth Olabarri como protagonista, aborda el tema del matriarcalismo vasco basado en la leyenda de la Diosa Mari. Olabarri plantea la descripción del personaje a través de los objetos que lo representan o le pertenecen e indaga también en el simbolismo del folklore a través de las vestimentas y la ornamentación.

 

 

Cristina Mur, Desplegando las Alas, 2016. Acrílico y óleo sobre lino

 

 

Adentrándonos un poco más en el territorio, nos trasladamos a Aranda de Duero (Burgos) donde la galería Rodrigo Juarranz nos abre sus puertas. En 2016, la galería cumplió 10 años y nos trae su experiencia a la 12º edición de Art Madrid. El eclecticismo de sus exposiciones, tanto en temática como en técnicas, se combina con una selección de artistas en la que comviven artistas de reconocido prestigio con potencias jóvenes de gran repercusión internacional. Todo un acierto a la hora de proyectar dichas exhibiciones.

 

Pero su trabajo no termina aquí ya que, apdemás de participar en numerosas ferias de carácter nacional e internacional, la galería Rodrigo Juarranz ha editado libros y catálogos, y series de obra limitada en grabado y escultura. Para su stand en la feria han apostado por, Mar Solís, Marcos Tamargo, Cristina Mur, Beatriz Díaz Ceballos y Diego Beneitez. Cinco personalidades que darán vida al espacio de esta galería burgalesa.

 

 

Rubén Torras Llorca, Neo-Coliseum, 2016. Técnica mixta sobre tela

 

 

Volamos ahora hacia Mallorca y aterrizamos en la galería Pep Llabrés, un capricho de la isla que se puede visitar en la capital. Con más de 25 años de experiencia en el sector, su galerista abrió las puertas de este nuevo espacio tan solo hace dos años y desde aquí focaliza sus objetivos en apostar por el arte contemporáneo más fresco.

 

Como principal motor destacamos su apoyo a los valores más juveniles del sector y a los nuevos lenguajes de expresión, que se relacionan en este espacio con otros nombres consagrados y juntos dan identidad de la galería. Robert Ferrer i Martorell y Rubén Torras Llorca representan a la perfección esta identidad múltiple en Art Madrid 17.

 

 

 

Dentro de los perfiles profesionales especializados que se pueden encontrar en el sector cultural, y más concretamente, en el ámbito de las artes visuales, una de las ocupaciones más recientes es la del comisario. Si la década de los 80 fue el auge del rol del artista, con su carácter innovador y la puesta en valor de su figura como articulador esencial de las propuestas creativas, el final de siglo trasladó el interés hacia los propios centros expositivos y su labor como custodios de la producción actual y como espacios para dar cabida a todas las propuestas. El cambio de milenio introdujo con fuerza en este panorama el rol del comisario. Quizás unido a una crisis de identidad social, quizás a la complejidad que está adquiriendo actualmente los proyectos contemporáneos, la necesidad de construir, articular y ahondar en los discursos artísticos se hizo evidente.

Aunque las funciones encomendadas a esta profesión no son nuevas en su totalidad, pues antes habían sido asumidas por conservadores, críticos o expertos según las temáticas, el rol ha adquirido solidez porque aúna todas estas finalidades al tiempo que permite la especialización de otros profesionales en sus respectivos ámbitos de competencia. Ahora bien, como algunos comisarios mismos señalan, no debe olvidarse el espíritu genuino de esta figura, que ha nacido para facilitar el entendimiento del discurso, crear narrativas dentro de un contexto en ocasiones caótico y disperso, mediar entre las obras y el espectador y crear puentes entre el arte contemporáneo y la sociedad.

El arte de nuestros días plantea multitud de incógnitas para el visitante que debe enfrentarse a propuestas muchas veces alejadas de los cánones estéticos pautados, lo que da paso a la incertidumbre y el desconcierto; pero, a su vez, estas obras emplean un lenguaje más cercano, unos materiales y hasta composiciones desprendidas de la sofisticación y el alarde técnico de antaño, algo que, lejos de favorecer la proximidad con el mensaje, genera cierto distanciamiento. Lo que acabamos de describir es parte de la esencia misma del arte actual. El cuestionamiento de las pautas formalistas y el recurso a elementos tangibles más utilitarios que embellecedores son los nuevos criterios de la creación, donde, por encima de todo prima el mensaje que se quiere transmitir.

Asimismo, otra característica intrínseca de la obra de nuestro tiempo es la preocupación de los artistas por temáticas más inmediatas, por cuestiones de carácter social, político y económico que buscar crear un revulsivo narrativo y conceptual, dejando atrás la prioridad estética o, mejor dicho, haciendo del discurso su propia estética. En este contexto, por extraño que pueda parecer, la creación contemporánea se encuentra con una barrera lingüística dificultando el entendimiento del espectador. Y a esta circunstancia se suma la abundante producción actual, abarcando un amplio abanico de temáticas que no son sino trasunto de nuestra sociedad diversa y globalizada.

El comisario contribuye a facilitar esa comprensión articulando un discurso coherente que permita la agrupación de ideas conexas para cohesionar el mensaje. Esto exige tener un profundo conocimiento del estado actual del arte, de las líneas de trabajo de los creadores, de las propuestas estéticas más recientes y de las demandas reales de la sociedad para tender un puente al diálogo y permitir el acercamiento al arte. Si el arte se ocupa de los mismos asuntos que nos preocupan a todos, ¿cómo no vamos a compartir sus postulados? La mediación cultural requiere del trabajo de los comisarios para abrir una pequeña ventana a la reflexión y para posibilitar un espacio de intercambio y de generación de ideas. Compartimos el pensamiento que José Guirao expresó en una entrevista reciente: “El comisario es alguien que desvela algo nuevo y sería un error que los comisarios se conviertan en gestores”.

Entendido así el papel del comisario, muchas instituciones se han subido al carro de crear convocatorias específicas para que los nuevos profesionales puedan dar salida a sus propuestas. Recordemos a modo de ejemplo la convocatoria “Inéditos” de La Casa Encendida, “Se busca comisario”, de la Comunidad de Madrid, o la convocatoria de Comisariado de La Caixa.