POR FIN CONTAMOS CON UN MUSEO DE ARTE ÍBERO

 

 

 

Esta iniciativa supone abrir una segunda etapa de vida para el centro carcelario, originalmente concluido en 1927, y que durante los inicios del período franquista había visto desbordada su capacidad llegando a alojar a 4.000 reclusos. Esta prisión había quedado vacía en 1991 tras la construcción de un nuevo centro más moderno. En 1998 surgió la idea de transformarlo en museo. Hoy, casi 20 años después y con un presupuesto de 27 millones, se abre por fin este sueño imposible de remodelación, diseño y destino cultural.

 

 

 

 

 

 

El museo se destina a alojar una enorme colección de piezas de arte íbero, una cultura que dio nombre a nuestra península y que nos dejó un legado intangible presente en multitud de aspectos de nuestra cotidianidad, costumbres, gastronomía y lenguaje. Además, alberga un fondo indispensable para el estudio de esta sociedad, que nos permite ahondar en el papel que tenía la mujer en el seno de una estructura eminentemente matriarcal.

 

 

 

 

 

 

La mujer, en la cultura íbera, era considerada una deidad y una pieza fundamental en el engranaje de la propia estructura del grupo. Sin embargo, este rol ha quedado muchas veces oculto en las muestras hoy presentes en diversas salas expositivas. El título de esta exhibición inaugural pretende reivindicar este papel esencial y ofrecer una visión más próxima a la realidad cultural de nuestros ancestros.

 

 

 

 

 

 

El 40% de las piezas que componen esta exposición no había sido expuesta nunca antes. Se trata de una oportunidad única de acercarse a conocer un poco más nuestra historia, en un espacio de 11.152 m2 que destinará 2.500 a su colección permanente. Y esto es solo el comienzo. Para 2018 ya hay programadas varios ciclos temáticos con conferencias, talleres infantiles, exposiciones temporales… Una segunda oportunidad muy bien aprovechada.

 

Si las artes visuales despiertan las emociones en el espectador, y también la gastronomía, en su máxima expresión, puede provocar un efecto similar, la relación entre ambas “disciplinas” está más que demostrada.

El queso es una pieza fundamental dentro de la gastronomía, y su diversidad le permite formar parte de los diferentes espacios de ésta, desde los entrantes a los postres. Es por ello que Art Madrid lo incluye en esta edición de la feria desde un lugar ambicioso, en el cual se le da al queso un acercamiento a la propia creación de una obra de arte, tanto desde el punto de vista del tiempo invertido en su proceso de ejecución como del estudio prácticamente personalizado que se le dedica a cada uno de ellos durante su elaboración.

Como si de un artista plástico se tratase, el Maestro Afinador de quesos ejecuta una serie de acciones convirtiendo cada pieza en un elemento exclusivo e individualizado. Esto es lo que consigue la quesería madrileña QAVA de Quesos y su Maestro Afinador José Luis Martín.

“QAVA & MARTÍN AFINADOR es un nuevo concepto de tienda: un espacio singular diseñado para degustar, aprender, difundir y comprar queso en Madrid, en pleno barrio de Retiro.”

José Luis Martín es una pieza clave en la quesería QAVA. Lleva trabajando en el mundo del queso más de 30 años, impartiendo formación por todo el mundo, visitando queserías, realizando consultorías y asesorando en el diseño y la puesta en marcha de alguna de las tiendas más emblemáticas de quesos de España. El hecho de conocer personalmente a los productores, e incluso asesorarlos en la fabricación y el diseño de sus productos, le permite seleccionar lotes específicos, en diferentes estadios de maduración, para completar el afinado del queso y así convertir cada pieza en un producto único, diferente y con un sello propio, el del afinador.

En el perfil del Maestro Martín Afinador se funden la experiencia y el conocimiento puro. Martín Afinador es asesor y consultor de queserías artesanales y diseño de producto, y de las mejores tiendas especializadas del país, director de Gourmetquesos, director y coordinador del Campeonato de los Mejores Quesos de España durante 9 ediciones, director Técnico y jurado en concursos y catas nacionales e internacionales de quesos, colaborador del Ministerio de Agricultura y de la Academia de Gastronomía Española, director y coordinador de la sección de quesos de la Guía Repsol de los mejores Alimentos de España y formador para escuelas de hostelería y centros de enseñanza, entre otras actividades.

El afinado del queso es un proceso complejo que requiere tiempo y dedicación, además de un uso desarrollado de los sentidos. El Maestro Quesero Afinador, como técnico especialista en la materia, trabaja todos los estadíos del queso (variados y complejos), controla todas las etapas de transformación de la materia prima, supervisa la evolución y desarrollo de los quesos según las características de cada uno de ellos, verifica la calidad y el estado en que llegan los quesos a sus cavas, su cuidado y conservación, y; por último, controla su embalaje y el tipo de envoltorio adecuados para su mejor conservación.

En Qava de Quesos cuentan con dos Cavas de Afinado de Quesos. En estas “cuevas de afinación” o cámaras frigoríficas diseñadas en condiciones constantes de temperatura, humedad y aireación, “cuidamos con mimo los quesos hasta llevarlos a su punto óptimo de consumo”. El trabajo del afinado conlleva disponer los quesos en baldas de madera, volteado diario y/o lavados frecuentes, cepillados periódicos, así como otras manipulaciones con carácter regular.

Entre los servicios que ofrece Qava de Quesos podemos encontrar cursos y talleres específicos, realización de eventos para grupos y empresas, y asesoramiento sobre diseño de tiendas y cavas de afinado.