Art Madrid'26 – ART MADRID-PROYECTOR’19: LA GRAN CELEBRACIÓN DEL VIDEOARTE

Como cada año, Art Madrid organiza un programa de actividades centrado en el arte contemporáneo que se desarrolla a lo largo del mes de febrero y con el que la feria invita a participar a todos los públicos de una forma mucho más activa. En esta edición, el programa está centrado en el videoarte contemporáneo, con especial atención a la más reciente creación audiovisual española.

El amplio conjunto de actividades, organizado por Art Madrid con el comisariado del Festival de Videoarte PROYECTOR, comprende ciclos de proyecciones, conferencias, clases magistrales y encuentros con artistas, se desarrolla con la colaboración de Obra Social “La Caixa” y la Comunidad de Madrid, a través de sus espacios CaixaForum Madrid y la Sala Alcalá 31. Además, el programa cuenta con el apoyo de Cervezas La Virgen, One Shot Hotels y el Área de Cultura y Deportes del Ayuntamiento de Madrid. Con este programa, Art Madrid se convierte en plataforma de las nuevas tendencias del arte audiovisual, invitando a todo el mundo a participar del arte contemporáneo más reciente.

Aunque hace más de 60 años que el videoarte se entiende como una expresión artística más, continúa siendo una disciplina relativamente joven, no demasiado bien conocida y con una presencia escasa en los circuitos culturales habituales. Sin embargo, estamos ante un momento de expansión y crecimiento de estas formas de creación y, de hecho, la vídeo creación es uno de los medios cada vez más recurrente entre los autores contemporáneos. El programa quiere dar acogida a nuevos proyectos en torno a esta disciplina y contribuir a su conocimiento y puesta en valor, al tiempo que reflexiona sobre el carácter efímero de este tipo de obras y las circunstancias que rodean al coleccionismo de videoarte.

Fotograma de Carlos Aires, "Sweet dreams are made of this", 2016.

El conjunto de actividades se presenta bajo el comisariado de Mario Gutiérrez Cru, director del pionero Festival PROYECTOR, una cita ineludible en Madrid con la creación audiovisual y sus múltiples variantes que ha contado con la colaboración de cientos de artistas, galeristas, coleccionistas e instituciones culturales durante más de diez años. El Programa se organiza en dos grandes bloques que coinciden con las dos sedes: CaixaForum Madrid y el Auditorio de la Sala Alcalá 31.

Durante las mañanas del lunes 11 al jueves 14 de febrero se celebra en CaixaForum el taller formativo “58 formas de mirar el cuerpo”, una ocasión única para adentrarse no solo en las artes audiovisuales, sino también en su relación con las artes vivas o escénicas y de la mano de los reconocidos creadores Elena Córdoba y David Benito. Atendiendo específicamente a las distintas formas de hacer y entender las prácticas de la danza, es un taller orientado a investigar las posibilidades experimentales, expresivas y semióticas del lenguaje de los cuerpos y su relación con el espacio.

Fotograma de Paula Lafuente, "EverdayMasks", 2017.

Por su parte, el Auditorio de la Sala Alcalá 31 acogerá desde el jueves 21 al sábado 23 de febrero múltiples encuentros y ciclos de proyecciones de obras audiovisuales. La primera cita reúne a los especialistas Teresa Sapey, Eva Ruiz, Marta Pérez Ibáñez, Idoia Hormaza de Prada y Enrich Abogados en un encuentro de profesionales que tiene como objetivo construir un espacio de reflexión y debate. En esta actividad, abierta a todo el público, cabe destacar la participación de la arquitecta y diseñadora Teresa Sapey quien, no solo nos explicará qué puede motivarnos a comprar videoarte, sino que también nos acompañará en un exclusivo ciclo de proyecciones sobre su colección audiovisual; vanguardista colección que aportará al ciclo las siguientes obras:

Candice Breitz con Becoming Cameron (2003), edición 2/3

Hussein Chalayan con Afterwords (2000), edición 3/5

Julian Opie con Sara Undressing (2004), edición 2/4

Marina Abramovic con Nude with Skeleton (2002-2005), edición 4/5

Eugenio Ampudia con Fuego Frío 2 (2004), edición 5/6

Fotograma de Márcia Beatriz Granero, "Heteronímia", 2017.

Durante el viernes 22 y el sábado 23 cabe destacar el encuentro con los artistas Eugenio Ampudia, Mateo Maté, Carlos Aires, Democracia, Cristina Garrido y Rubén Martín de Lucas, quienes presentarán sus obras en un diálogo con el público moderado por el artista e investigador Daniel Villegas, ofreciendo una ocasión única para conocer directamente sus procesos creativos. Asimismo sobresale la clase magistral que impartirá uno de los uno de los creadores nacionales más destacados en el campo multimedia, Rogelio López Cuenca. Además, el Programa incluye los ciclos de proyecciones comisariados por PROYECTOR. Bajo los títulos “Del cuerpo presente al cuerpo performativo” y “Ciudades” se presentan las sugestivas obras de cerca de treinta artistas internacionales.

Con este amplio Programa Paralelo Art Madrid apuesta plenamente por las más recientes formas y narrativas audiovisuales, a día de hoy tan variadas como complejas y enriquecedoras. Así, la feria contribuye a la difusión y conocimiento de las principales corrientes artísticas de estos medios de expresión en crecimiento, medios que, sin duda, conectan especialmente con nuestra forma actual de comunicarnos.

Todos los detalles en la Sección de Actividades

 


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La pintura de Daniel Bum (Villena, Alicante, 1994) se configura como un espacio de elaboración subjetiva donde la figura emerge no tanto como motivo representacional, sino como necesidad vital. La reiteración de ese personaje frontal y silencioso responde a un proceso íntimo: pintar deviene una estrategia para atravesar experiencias emocionales difíciles, un gesto insistente que acompaña y atenúa la sensación de soledad. En este sentido, la figura funciona como mediadora entre el artista y un estado afectivo complejo, vinculando la práctica pictórica con una reconexión con la infancia y con una dimensión vulnerable del yo.

La fuerte carga autobiográfica de su obra convive con una distancia formal que no obedece a una planificación consciente, sino que opera como mecanismo de protección. La contención visual, la aparente frialdad compositiva y la economía de recursos no neutralizan la emoción, sino que la encapsulan, evitando una exposición directa de lo traumático. De este modo, la tensión entre afecto y contención se instala como rasgo estructural de su lenguaje. Asimismo, lo ingenuo y lo inquietante coexisten en su pintura como polos inseparables, reflejo de una subjetividad atravesada por el misterio y por procesos inconscientes. Muchas imágenes surgen sin un significado claro previo y solo se revelan con el tiempo, cuando la distancia temporal permite reconocer los estados emocionales que las originaron.


La larga noche. Óleo, acrílico y carbón sobre lienzo. 160 x 200 cm. 2024


La figura humana aparece con frecuencia en tus obras: frontal, silenciosa, suspendida. ¿Qué te interesa de esa presencia que parece a la vez afirmativa y ausente?

No diría que me interesa nada en especial. Empecé a pintar esta figura porque había emociones que no lograba comprender y había un sentimiento que me era muy difícil de digerir. Este personaje surgió en un momento bastante complicado para mí, y el hecho de hacerlo y volver a hacerlo, repetirlo una y otra vez, hizo que durante el proceso no me sintiera tan solo. Al mismo tiempo me mantenía fresco y me conectaba con el niño interior que en ese momento estaba roto, y me hizo pasar el trago un poquito menos amargo.


Santito. Acrílico y óleo sobre lienzo. 81 x 65 cm. 2025


Hay en tu trabajo una dimensión afectiva muy fuerte, pero también una distancia calculada, una especie de frialdad formal. ¿Qué papel juega esa tensión entre emoción y contención?

No sabría decir exactamente qué papel juega esa tensión. Mi pintura parte de lo autobiográfico, de la memoria y de situaciones que he vivido y que han sido bastante traumáticas para mí. Quizá, como mecanismo de protección —para que no se pueda acceder directamente a esa vulnerabilidad o para que no resulte dañina— aparece esa distancia de manera inconsciente. No es algo planificado ni controlado; simplemente surge y está ahí.


Pintor de noche. Acrílico sobre lienzo. 35 x 27 cm. 2025


Tu lenguaje plástico oscila entre lo ingenuo y lo inquietante, lo próximo y lo extraño. ¿Cómo conviven para ti esas tensiones, y qué función cumplen dentro de tu búsqueda visual?

Pues creo que tal cual soy yo. No podría convivir lo uno sin lo otro. No podría existir lo ingenuo sin lo inquietante; para mí van necesariamente de la mano. Me atrae mucho lo misterioso y el acto de pintar cosas que ni yo mismo comprendo del todo. Muchas de las expresiones o de los retratos que realizo surgen del inconsciente, no están planificados. Es a posteriori cuando empiezo a entenderlos, y casi nunca de manera inmediata. Siempre pasa un tiempo considerable hasta que puedo reconocer cómo estaba yo en ese momento en el que los hice.


Qi. Acrílico sobre lienzo. 81 x 65 cm.2025


La sencillez formal de tus imágenes no parece una cuestión de economía, sino de concentración. ¿Qué tipo de verdad estética crees que puede alcanzar la pintura cuando se despoja de todo lo accesorio?

No sabría decir qué verdad estética hay detrás de esa sencillez. Lo que sí sé es que es algo que necesito para estar en calma. Me abruma cuando hay demasiadas cosas en el cuadro, y desde siempre me ha llamado la atención lo mínimo, cuando hay poco, cuando casi no hay nada. Creo que ese despojamiento me permite acercarme a la pintura desde otro estado, más concentrado, más silencioso. No sabría explicarlo del todo, pero es ahí donde siento que puedo trabajar con mayor claridad.


Crucifixión. Acrílico sobre lienzo. 41 x 33 cm. 2025


¿Hasta qué punto planificas tus obras y cuánto espacio dejas para que ocurra lo inesperado?

Normalmente me siento más cómodo dejando espacio a lo inesperado. Me interesa la incertidumbre; tenerlo todo bajo control me resulta bastante aburrido. Lo he intentado en algunas ocasiones, sobre todo cuando me he propuesto trabajar en series muy planificadas, con bocetos cerrados que luego quería trasladar a la pintura, pero no era algo con lo que me identificara. Sentía que desaparecía una parte fundamental del proceso: el juego, ese espacio en el que la pintura puede sorprenderme a mí mismo. Por eso no suelo planificar demasiado y, cuando lo hago, es de una manera muy sencilla: algunas líneas, algún plano de color. Prefiero que sea en el propio cuadro donde suceda todo.