TRES MUJERES, TRES REALIDADES EN LA GALERÍA ALBA CABRERA

Alba Cabrera Gallery presenta en Art Madrid la obra más íntima de tres mujeres artistas: Carmen Michavila, Isabel Gutiérrez y María Angélica Viso. Tres personalidades artísticas diferentes que conectan con una misma sensibilidad mística en sus obras.

Carmen Michavila (Valencia, 1959) reflexiona en sus obras sobre la invisibilidad, evocando una realidad oculta a los ojos. Michavila, partiendo de un realismo mágico, nos invita a un viaje interno e íntimo, y como si de un cuento para niños se tratase, nos lleva a la más pura esencia. Entre líneas delicadas y minuciosas, la artista deja espacios vacíos para que el espectador, dejando volar su imaginación, los complete.

Es inevitable no distinguir en la obra de la artista valenciana connotaciones propias de la religión cristiana. La verticalidad de sus figuras imaginarias y sus fondos de colores neutros, evocan imágenes propias del paraíso terrenal y del infierno. Muestra de ello son las obras pertenecientes a la serie “Job 38:11: hasta aquí llegarás, pero no más allá. Aquí se detendrá el orgullo de tus olas”.

Carmen Michavila

Sin Título, 2019

Acrílico sobre lienzo

116 x 89cm

En la obra de Isabel Gutiérrez (Madrid, 1955), la configuración del espacio juega un papel fundamental. Con una ligera tendencia hacia la obra cubista de Paul Klee y de Sonia Delaunay, las pinturas de Isabel Gutiérrez se desarrollan dentro del estilo figurativo, siendo el color y la luz elementos fundamentales en la composición. La naturaleza, es representada por la artista en sus múltiples manifestaciones, generando un juego cromático y formal definido por los diferentes efectos de luz que se multiplican a cada instante, como la propia naturaleza, en la flora y fauna de sus paisajes y jardines.

”En mis cuadros he investigado relaciones entre colores, estructuras compositivas y diferentes tratamientos en la pincelada, con el objetivo de significar la evolución de mi pensamiento sobre las formas que percibo.”

En obras como “Primeras hojas” o “Baile de hojas I”, ambas realizadas en 2019, la gran intensidad cromática y unos contornos muy bien definidos, construyen los motivos figurativos. Los elementos orgánicos de sus hojas, plantas o animales se reafirman de una forma plástica mucho más expresiva y texturizada que las superficies geométricas de colores planos que los complementan.

Isabel Gutiérrez

Primeras hojas, 2019

Óleo sobre tabla

40 x 40cm

Isabel Gutiérrez

Baile de hojas I, 2019

Óleo sobre tabla

40 x 40cm

La sutiles esculturas geométricas de la artista caraqueña María Angélica Viso, completan la propuesta expositiva de la galería Alba Cabrera para Art Madrid. María Angélica Viso (Venezuela, 1971), cuenta entre sus grandes referentes con los artistas Cruz Díez y Jesús Rafael Soto. Las obras de Viso se sustentan generalmente en la pared. Estas esculturas volátiles, con formas polivalentes y sofistas, son capaces de mutar en otras figuras. En todas sus piezas, como destaca la comisaria Susana Benko, “el elemento común es la imagen de levedad.”

Maria Angélica Viso Penso

Geometrías orgánicas, 2019

Aluminio y pintura anodizada

80 x 80cm

”Encuentro una similitud entre el papel y el metal y así me enfrento a éste último, como si fuera un pergamino, descubriendo su lado sutil y suave, faceta que a veces parece esconderlo en su rigidez. Rigidez que a su vez aprovecho para perforarlo con inserciones, perforándolo, atravesándolo y así logrando ilusiones de tejido en movimiento”

Dejando atrás sus obras de líneas rectas y de planos estáticamente geométricos a los que hace perder su rigidez, convirtiéndolos en etéreos tan solo separándolos de la superficie y curvándolos con sutil delicadeza, Viso evoluciona hacia una nueva serie que denomina “Geometrías orgánicas”. Serie en la que lleva trabajando desde 2018 hasta la actualidad.

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.