Art Madrid'26 – ENTREVISTA A SAMUEL SALCEDO. REALISMO Y SENTIDO DEL HUMOR CON 3 PUNTS GALERIA

”En el aluminio o el mismo epoxi negro con el que trabajo, el espectador se refleja y lee según su estado de ánimo lo que está pasando.”

Samuel Salcedo, creador de expresivos personajes irónicos y vulnerables, presenta en Art Madrid con la galería 3 Punts de Barcelona, una selección de obras de su trabajo más reciente. El escultor catalán ha ejecutado estas piezas experimentando con nuevos materiales como el hierro colado o la arena de fundición.

Samuel Salcedo participa asiduamente en exposiciones individuales con 3 Punts Galeria, 100 Kubik Gallery (Colonia) o con Robert Drees en Hannover. Su obra ha estado presente en ferias de arte contemporáneo como Art Madrid, Swab, Frankfurt Art Fair o Art London, entre otras.

Samuel Salcedo

Black Mirrors Series, 2019

Resina epoxi

70 x 70cm

Samuel Salcedo

Pinball Wizard 1, 2019

Aluminio

95 x 95cm

La galería 3 Punts vuelve a apostar un año más por tu trabajo, ¿qué nuevas piezas podremos ver en esta edición de Art Madrid?

Me hace mucha ilusión llevar tres esculturas que he hecho en hierro colado, un material con el que he empezado a trabajar recientemente. Son tres piezas, tres cabezas que van a ir colocadas directamente sobre el suelo, piezas muy pesadas con un material muy bonito, que tiene memoria. En la superficie de éste material a la intemperie se queda la marca de la oxidación, y esto va ligado a nueve máscaras que van a ir colocadas en la pared, trabajadas bajo la misma idea. Estas 9 piezas están hechas con arena de fundición reciclada, arena que antes se utilizaba para hacer moldes en la fundición y que se ha ido quemando y se ha reutilizado después de haber sido campanas, grifos, otras esculturas… Entonces, este material que “ya ha hecho su trabajo”, yo lo reciclo, lo mezclo y lo aplico a la superficie de los rostros, en la piel de éstos.

Aunque solo fuese por curiosidad, ¿te has planteado experimentar con otras técnicas artísticas como por ejemplo la pintura?

Cuando empecé a exponer en Art Madrid, al principio, exponía pintura solo, y poco a poco he ido cambiando. Me gusta la pintura, es un lenguaje que de hecho me era más natural en un principio. Ahora llevo alrededor de 10 o 12 años trabajando prácticamente con escultura en exclusiva, pero también pinto. Lo que pasa es que la pintura es un lenguaje un poco más “cruel”, y el hecho de estar trabajando a un ritmo muy intenso no me permite realizar muchas. Algunas las hago, de hecho tengo muchas empezadas pero no llegamos para esta edición.

Samuel Salcedo

Toy Land - Mirror Mirror, 2019

Resina poliuretano policromada

27 x 10cm

Tus cabezas en resina de epoxi o en bronce tienen diferentes expresiones, la mayoría pasivas o con gestos de enfado, ¿qué quieres transmitir con estas esculturas aparentemente individualistas?

Intento que los rostros no sean muy extremos, que puedas empatizar con ellos, que no desagraden ni generen rechazo. Si que es verdad que algunos tienen una expresiones ambivalentes, según la persona que las mire puede interpretar que hay un gesto de placer o disgusto en el mismo rostro. Me gusta mucho que la persona que vea mis piezas se pueda reflejar, de hecho en muchas de mis esculturas trabajo con un material que refleja la luz o incluso la imagen. En el aluminio o el mismo epoxi negro con el que trabajo el espectador se refleja y lee según su estado de ánimo lo que está pasando. Al final es básicamente esto, como un espejo donde la gente ve cosas y al final el rostro humano con sus diferentes expresiones es una fórmula de comunicación, igual que lo es hablar o mover las manos. Con esto intento enganchar a la persona que está viendo mis piezas.

Tus personajes se mueven entre lo real y lo fantasioso, y todos ellos muestran ciertas imperfecciones, ¿tiene esto que ver con la realidad social y política del momento?

A veces haces cosas por intuición o sin pensarlas demasiado. En este caso el hecho de escoger una belleza más idealizada, una belleza más natural o unos cuerpos más naturales, no tienen una razón muy clara. Es verdad que me lo han comentado, sobre todo cuando represento mujeres, no es tipo de belleza al uso, son bellezas normales. Se ve que hay una corriente para normalizar esta representación dentro de mujeres que en realidad tienen cuerpo, igual que los hombres. Nadie es perfecto. Recuerdo que el año pasado un grupo de chicas de la Universidad de Bellas Artes me comentó que se identificaban mucho con esta corriente y me pareció muy bonito el hecho de que a veces puedas enganchar todo esto, el hecho de no idealizar. Hay un trasfondo social evidentemente, yo escojo no buscar estereotipos, sino intento buscar la normalidad tal cual somos, que para algo vivimos todos en el mismo lugar.

Samuel Salcedo en su estudio de Barcelona

Como artista, ¿con qué te sientes comprometido?

Cuando trabajas tomas decisiones, y es cierto que hay artistas que tienen un compromiso social mucho más intenso que el mío, pero yo a nivel individual si lo tengo. Pienso que dentro de lo que pueda controlar yo en mi trabajo tengo que intentar ser sincero con lo que hago. Tengo niños pequeños e intento explicarles, sobre todo a mi hija, la igualdad entre géneros, no buscar estereotipos…

Cuando trabajo con la representación de hombre y mujeres, en este caso, es lo que intento buscar, que haya cierta dignidad en la mujer y sobre todo intento que mi lenguaje sea entendible. No pretendo crear un trabajo elitista, porque me parece muy injusto el hecho de intentar no hacerte entender. Si mi familia o mis amigos no entendiesen mi trabajo me estaría equivocando en algo. El hecho de tener una actitud generosa con la gente que ve tu trabajo también estaría dentro de esta idea.

¿Consideras que hoy en día es difícil destacar como artista? ¿Es en la originalidad de la técnica y el estilo donde está el secreto del triunfo como artista en el mercado del arte actual?

Triunfar es muy relativo. Yo cuando estudiaba pensaba: “hombre, triunfar será que pueda vivir de esto…”, pero claro, vas cambiando tus expectativas. Al final es una pelea, tiene un punto injusto, porque mucha gente piensa, que aún teniendo talento no consiguen tirar para adelante, y también hay algo de justicia por ejemplo en mi caso y en el de gente que conozco que es brillante y que vamos tirando. Si viviésemos en Nueva York, tendríamos la dimensión del éxito muy diferente al que tenemos por ejemplo en Barcelona. Yo no me voy a quejar, sería muy injusto, pero también requiere de un esfuerzo importante, la exigencia que requiere este trabajo y la renuncia hay que tenerlas claras. Depende mucho además de factores externos que son difíciles de controlar, pero bueno, yo siempre que he creído que hacía algo que estaba bien me ha funcionado.

3 Punts Galeria, expondrá en Art Madrid las últimas creaciones de los artistas: Alejandro Monge, Efraïn Rodríguez, FAILE, Gerard Mas, Kiko Miyares, Ramon Surinyac, Richard Stipl y Santiago Picatoste


CONVERSACIONES CON ADONAY BERMÚDEZ. PROGRAMA DE ENTREVISTAS. ART MADRID’26


La práctica del colectivo DIMASLA (Diana + Álvaro), (Valencia, 2018), se sitúa en un cruce fértil entre arte contemporáneo, pensamiento ecológico y una filosofía de la experiencia que desplaza el énfasis de la producción hacia la atención. Frente a la aceleración visual y material del presente, su trabajo no propone una oposición frontal, sino una reconciliación sensible con el tiempo, entendido como duración vivida más que como medida. La obra emerge así como un ejercicio de detenimiento, una pedagogía de la percepción donde contemplar y escuchar devienen modos de conocimiento.

En sus trabajos, el territorio no funciona como marco, sino como agente. El paisaje participa activamente en el proceso, estableciendo una relación dialógica que recuerda a ciertas corrientes eco-críticas, en las que la subjetividad se descentra y se reconoce como parte de un entramado más amplio. Esta apertura implica una ética de la exposición: exponerse al clima, a la intemperie y a lo imprevisible supone aceptar la vulnerabilidad como condición epistemológica.

Los materiales -telas, pigmentos, huellas- operan como superficies de inscripción temporal, memorias donde el tiempo deja rastro. La planificación inicial se concibe como hipótesis abierta, permitiendo que el azar y el error actúen como fuerzas productivas. De este modo, la práctica artística de DIMASLA (Diana + Álvaro) articula una poética del cuidado y del estar-con, donde crear es, ante todo, una forma profunda de sentir y comprender la naturaleza.



En un momento histórico marcado por la velocidad y la sobreproducción de imágenes, vuestro trabajo parece reivindicar la lentitud y la escucha como formas de resistencia. ¿Podría decirse que vuestra práctica propone un modo de reaprender el tiempo desde la experiencia estética?

Diana: Sí, pero más que resistencia o reivindicación, es conciliación, es amor. Parece lentitud, pero es detenimiento, es reflexión. Ocupar el tiempo desde la contemplación o la escucha es una manera de sentir. La experiencia estética nos lleva a un camino de reflexión sobre lo que hay fuera y lo que hay dentro.


El territorio no aparece en vuestra obra como un fondo o un escenario, sino como un interlocutor. ¿Cómo se negocia esa conversación entre la voluntad del artista y la voz del lugar, cuando el paisaje mismo participa del proceso creativo?

Álvaro: Para nosotros el paisaje es como un compañero de vida o un amigo cómplice, y lógicamente es una relación íntima que se extiende a nuestra práctica. Vamos a visitarlo, a estar con él, a co-crear juntos. Entablamos una conversación que va más allá de la estética; son conversaciones llenas de acción, contemplación, comprensión y respeto.

Al final, de algún modo, él se expresa a través del material y nosotros respetamos todas sus cuestiones, valorando al mismo tiempo aquello que nos inquieta, nos produce y nos estimula en torno a esta relación.


La conquista de los conejos I & II. 2021. Proceso.


En vuestro modo de hacer se intuye una ética de la exposición: exponerse al entorno, al clima, al otro, a lo impredecible. ¿Hasta qué punto esa vulnerabilidad es también una forma de conocimiento?

Diana: Para nosotros esa vulnerabilidad nos enseña mucho, sobre todo humildad. Cuando estamos ahí fuera y sentimos el frío, la lluvia o el sol, nos damos cuenta de lo pequeños e insignificantes que somos en comparación a la grandeza y la fuerza de la naturaleza.

Entonces, sí; consideramos esa vulnerabilidad como una fuente profunda de conocimiento que nos ayuda, entre otras muchas cosas, a despojarnos del ego y a entender que solo somos una pequeña parte de un entramado mucho más complejo.


A veces las montañas también lloran. 2021. Desprendimiento de rocas caliza, sol, lluvia, viento, resina de pino sobre acrílico en tela de algodón natural, expuesta en manto de esparto y caliza durante dos meses. 195 cm x 130 cm x 3 cm.


Vuestras obras a menudo emergen de procesos prolongados de exposición al medio. ¿Podría pensarse que la materia -las telas, los pigmentos, los rastros del entorno- actúa como una memoria que el tiempo escribe sobre vosotros tanto como vosotros sobre ella?

Álvaro: Esto da para una conversación larga sentados en una piedra; sería bastante estimulante. A ver, si las experiencias moldean el interior de las personas y esto nos hace ser quienes somos en un momento presente, diría que sí, sobre todo a lo primero. Salir de nuestra zona de confort nos ha llevado a aprender de la perseverancia de las plantas, la calma geológica de las montañas, y con ello a reconciliarnos con el tiempo, el entorno, la naturaleza, con nosotros mismos e incluso con nuestra propia práctica. Igual que las telas guardan la memoria del lugar, nosotros reaprendimos a poner detenimiento y comprensión. Al final, es una manera de profundizar en el sentir.


El zorro y sus camelos.2022. Detalle.


¿Hasta qué punto planificáis vuestras obras y cuánto espacio dejáis para que ocurra lo inesperado o, incluso, al error?

Diana: Nuestra planificación se reduce a la hipótesis inicial. Elegimos los materiales, los colores, los lugares e incluso a veces la ubicación, pero dejamos todo el espacio posible para que ocurra lo inesperado. Al final se trata de eso, de que la naturaleza hable y que la vida suceda. Para nosotros, tanto lo inesperado como el error forman parte de la complejidad del mundo, y en ello encontramos una belleza natural.