ENTREVISTA A SAMUEL SALCEDO. REALISMO Y SENTIDO DEL HUMOR CON 3 PUNTS GALERIA

”En el aluminio o el mismo epoxi negro con el que trabajo, el espectador se refleja y lee según su estado de ánimo lo que está pasando.”

Samuel Salcedo, creador de expresivos personajes irónicos y vulnerables, presenta en Art Madrid con la galería 3 Punts de Barcelona, una selección de obras de su trabajo más reciente. El escultor catalán ha ejecutado estas piezas experimentando con nuevos materiales como el hierro colado o la arena de fundición.

Samuel Salcedo participa asiduamente en exposiciones individuales con 3 Punts Galeria, 100 Kubik Gallery (Colonia) o con Robert Drees en Hannover. Su obra ha estado presente en ferias de arte contemporáneo como Art Madrid, Swab, Frankfurt Art Fair o Art London, entre otras.

Samuel Salcedo

Black Mirrors Series, 2019

Resina epoxi

70 x 70cm

Samuel Salcedo

Pinball Wizard 1, 2019

Aluminio

95 x 95cm

La galería 3 Punts vuelve a apostar un año más por tu trabajo, ¿qué nuevas piezas podremos ver en esta edición de Art Madrid?

Me hace mucha ilusión llevar tres esculturas que he hecho en hierro colado, un material con el que he empezado a trabajar recientemente. Son tres piezas, tres cabezas que van a ir colocadas directamente sobre el suelo, piezas muy pesadas con un material muy bonito, que tiene memoria. En la superficie de éste material a la intemperie se queda la marca de la oxidación, y esto va ligado a nueve máscaras que van a ir colocadas en la pared, trabajadas bajo la misma idea. Estas 9 piezas están hechas con arena de fundición reciclada, arena que antes se utilizaba para hacer moldes en la fundición y que se ha ido quemando y se ha reutilizado después de haber sido campanas, grifos, otras esculturas… Entonces, este material que “ya ha hecho su trabajo”, yo lo reciclo, lo mezclo y lo aplico a la superficie de los rostros, en la piel de éstos.

Aunque solo fuese por curiosidad, ¿te has planteado experimentar con otras técnicas artísticas como por ejemplo la pintura?

Cuando empecé a exponer en Art Madrid, al principio, exponía pintura solo, y poco a poco he ido cambiando. Me gusta la pintura, es un lenguaje que de hecho me era más natural en un principio. Ahora llevo alrededor de 10 o 12 años trabajando prácticamente con escultura en exclusiva, pero también pinto. Lo que pasa es que la pintura es un lenguaje un poco más “cruel”, y el hecho de estar trabajando a un ritmo muy intenso no me permite realizar muchas. Algunas las hago, de hecho tengo muchas empezadas pero no llegamos para esta edición.

Samuel Salcedo

Toy Land - Mirror Mirror, 2019

Resina poliuretano policromada

27 x 10cm

Tus cabezas en resina de epoxi o en bronce tienen diferentes expresiones, la mayoría pasivas o con gestos de enfado, ¿qué quieres transmitir con estas esculturas aparentemente individualistas?

Intento que los rostros no sean muy extremos, que puedas empatizar con ellos, que no desagraden ni generen rechazo. Si que es verdad que algunos tienen una expresiones ambivalentes, según la persona que las mire puede interpretar que hay un gesto de placer o disgusto en el mismo rostro. Me gusta mucho que la persona que vea mis piezas se pueda reflejar, de hecho en muchas de mis esculturas trabajo con un material que refleja la luz o incluso la imagen. En el aluminio o el mismo epoxi negro con el que trabajo el espectador se refleja y lee según su estado de ánimo lo que está pasando. Al final es básicamente esto, como un espejo donde la gente ve cosas y al final el rostro humano con sus diferentes expresiones es una fórmula de comunicación, igual que lo es hablar o mover las manos. Con esto intento enganchar a la persona que está viendo mis piezas.

Tus personajes se mueven entre lo real y lo fantasioso, y todos ellos muestran ciertas imperfecciones, ¿tiene esto que ver con la realidad social y política del momento?

A veces haces cosas por intuición o sin pensarlas demasiado. En este caso el hecho de escoger una belleza más idealizada, una belleza más natural o unos cuerpos más naturales, no tienen una razón muy clara. Es verdad que me lo han comentado, sobre todo cuando represento mujeres, no es tipo de belleza al uso, son bellezas normales. Se ve que hay una corriente para normalizar esta representación dentro de mujeres que en realidad tienen cuerpo, igual que los hombres. Nadie es perfecto. Recuerdo que el año pasado un grupo de chicas de la Universidad de Bellas Artes me comentó que se identificaban mucho con esta corriente y me pareció muy bonito el hecho de que a veces puedas enganchar todo esto, el hecho de no idealizar. Hay un trasfondo social evidentemente, yo escojo no buscar estereotipos, sino intento buscar la normalidad tal cual somos, que para algo vivimos todos en el mismo lugar.

Samuel Salcedo en su estudio de Barcelona

Como artista, ¿con qué te sientes comprometido?

Cuando trabajas tomas decisiones, y es cierto que hay artistas que tienen un compromiso social mucho más intenso que el mío, pero yo a nivel individual si lo tengo. Pienso que dentro de lo que pueda controlar yo en mi trabajo tengo que intentar ser sincero con lo que hago. Tengo niños pequeños e intento explicarles, sobre todo a mi hija, la igualdad entre géneros, no buscar estereotipos…

Cuando trabajo con la representación de hombre y mujeres, en este caso, es lo que intento buscar, que haya cierta dignidad en la mujer y sobre todo intento que mi lenguaje sea entendible. No pretendo crear un trabajo elitista, porque me parece muy injusto el hecho de intentar no hacerte entender. Si mi familia o mis amigos no entendiesen mi trabajo me estaría equivocando en algo. El hecho de tener una actitud generosa con la gente que ve tu trabajo también estaría dentro de esta idea.

¿Consideras que hoy en día es difícil destacar como artista? ¿Es en la originalidad de la técnica y el estilo donde está el secreto del triunfo como artista en el mercado del arte actual?

Triunfar es muy relativo. Yo cuando estudiaba pensaba: “hombre, triunfar será que pueda vivir de esto…”, pero claro, vas cambiando tus expectativas. Al final es una pelea, tiene un punto injusto, porque mucha gente piensa, que aún teniendo talento no consiguen tirar para adelante, y también hay algo de justicia por ejemplo en mi caso y en el de gente que conozco que es brillante y que vamos tirando. Si viviésemos en Nueva York, tendríamos la dimensión del éxito muy diferente al que tenemos por ejemplo en Barcelona. Yo no me voy a quejar, sería muy injusto, pero también requiere de un esfuerzo importante, la exigencia que requiere este trabajo y la renuncia hay que tenerlas claras. Depende mucho además de factores externos que son difíciles de controlar, pero bueno, yo siempre que he creído que hacía algo que estaba bien me ha funcionado.

3 Punts Galeria, expondrá en Art Madrid las últimas creaciones de los artistas: Alejandro Monge, Efraïn Rodríguez, FAILE, Gerard Mas, Kiko Miyares, Ramon Surinyac, Richard Stipl y Santiago Picatoste

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.