ONE PROJECT PRESENTA SU PROPUESTA MÁS ARRIESGADA: “SALVAJES. LA CAGE AUX FAUVES”

El programa One Project trae en esta edición una apuesta arriesgada: investigar y cuestionar las formas y conceptos que dominan el mercado del arte. Las modas, las tendencias mayoritarias, la imposición de la globalización, el mainstream... Todos ellos elementos que configuran los flujos, instituciones y acciones legitimadoras del desarrollo artístico profesional.

One Project ha ido evolucionando desde su creación. Se trata de una propuesta transversal que en los últimos años afianza su posición como uno de los pilares fundamentales de la feria. Art Madrid ha querido dar un paso más allá para celebrar su 15ª edición y lo amplía y transforma en un espacio de diálogo y confrontación incluyendo un mayor número de artistas participantes que trabajan desde una perspectiva diferente de entender la creación contemporánea.

Julio Anaya

Edouard Vuillard - Jarrón de flores, 2019

Acrílico sobre cartón

56 x 57cm

Virginia Rivas

Sentir, 2018

Acrílico y grafito sobre lienzo

162 x 130cm

Una de las grandes novedades de One Project es la incorporación del crítico y comisario Fernando Gómez de la Cuesta que bajo el enigmático título de “Salvajes. La cage aux fauves” presenta una selección de 9 artistas que expondrán su obra en un espacio diferenciado de simbiosis, estímulo, contacto y fricción.

Fernando Gómez de la Cuesta hace su propuesta desde la dicotomía clásica que se daba entre los grandes salones oficiales y aquellos artistas que subvertían el estado de la cuestión, bien desde su participación convulsa en los mismos –una participación violenta académicamente hablando- o bien generando nuevos dispositivos alternativos como los salones des indépendants o des refusés, donde podían desarrollar todas aquellas “otras maneras” de hacer arte.

Alona Harpaz

Art in America, 2019

Acrilico, spray y colores industriales sobre lienzo

70 x 100cm

A pesar de las dinámicas propias del mercado del arte a la que está sometida una feria de arte contemporáneo, Art Madrid apuesta por mantener un espacio de investigación y reflexión para dar visibilidad a los artistas que discurren por la senda de la creación de manera autónoma y personal sin responder directamente a las directrices mayoritarias. Artistas que transitan por espacios propios, no habituales y que se resisten a formar parte de la globalización de los estándares.

Desde lo concreto hasta lo abstracto. Del cuestionamiento visible que hace Julio Anaya de la pintura clásica hasta la investigación sobre la cromática del color y su percepción según el estado emocional, social y político que realiza Virginia Rivas pasando por la recolección y reconstrucción que realiza Roberto López para hacernos visible la el consumismo y mega producción al que estamos expuestos sin pausa para la digestión.

Roberto López Martín

Avatar Cowboy, 2017

Tela sobre fibra de vidrio y resina

150 x 30cm

Los artistas de One Project generan esta analogía con los salones clásicos que ahora se desplaza ]]de lo académico y se sitúa en las tendencias]] y las modas creadoras de aparentes fórmulas de éxito sin atender en ocasiones a la profundidad discursiva del contenido.

Itinerarios que discurren al margen de lo usual y de lo convencional y que no dejan indifierente a nadie como la obra de Andrés Planas donde converge el arte primitivo, en especial el africano, con el sexo, con la desmesura, con los tabús, con la violencia y con la muerte, con la religión y contra la iglesia, contra la enseñanza represiva.

Andrés Planas

Los 12 Apóstoles, 2019

Técnica mixta

35 x 15cm

El público asistente podrá observar un diálogo de creación-destrucción, con respeto pero sin miedo, sin temor a la irreverencia, sin formalidad para dar espacio a la resistencia. Transgredir la belleza como hace la artista Alona Harpaz o transitar en espacios mágicos entre la naturaleza y el sur humano a través de la escultura de Nicolás Laíz Placeres.

Alona Harpaz

Betty Blue, 2019

Acrílico y spray sobre lienzo

100 x 80cm

Nicolás Laiz

Política Natural I, 2018

Resina, fibra de vidrio, aridos y pintura doble componente

80 x 30cm

El arte es un espacio de encuentro y vida, la magia de la creación se deposita en una mirada sosegada del entorno como hace Santiago Palenzuela a través de su espátula o poniendo el foco en la forma de vida actual entre la superficilidad y la impostura, entre lo psíquico y lo genuino como hace con sus imágenes Juan Carlos Batista.

Juan Carlos Batista

Psicopaisaje II, 2015

Impresión digital en papel de algodón

60 x 77cm

Santiago Palenzuela

Ola, 2019

Óleo sobre lienzo

200 x 200cm

One Project es un espacio donde también hay lugar para la fusión entre el arte clásico y el arte urbano como realiza el dúo PichiAvo creando un nuevo lenguaje conceptual capaz de ser entendido por un público heterogéneo.

 

La adquisición de la primera obra de arte siempre infunde respeto. Un sentimiento difícil de definir que mezcla el vértigo con la adrenalina. Pero por encima de la incertidumbre y la cautela, se impone una sensación placentera de conexión, entendimiento y deseo. Esa obra que, una vez vista, se queda en la memoria, reaparece en el recuerdo varias veces al día y parece querer decirte que está dispuesta a formar parte de tu hogar, es la candidata perfecta para decantar la decisión.

En los primeros pasos, muchos coleccionistas coinciden en señalar que no se parte de un plan establecido, sino que uno va adquiriendo piezas en función del gusto y de la conexión que siente con ellas hasta que, pasado el tiempo, se dan cuenta de que el volumen de obras que acumula puede recibir la etiqueta de “colección”. Así lo relata, por ejemplo, Alicia Aza, cuando afirma que

“No fui consciente de que estaba coleccionando hasta muchos años después, cuando un tercero me nombró como coleccionista y habló de mi colección. En 2005 tomé conciencia de lo que supone coleccionar y decidí articular una colección con una identidad de criterios y soportes”.

Comparte esta misma opinión Marcos Martín Blanco, cofundador, junto a su mujer Elena Rueda, de la Colección MER:

“Coleccionar ha sido una pasión, movida por un estado visceral que te incita a ello. La colección en cuanto a las adquisiciones no ha sido especialmente complicada porque, reconozcámoslo: es fácil comprar porque son todas cosas bellas y tienes alguna idea clara de por dónde quieres ir, pero al principio esas preferencias no estaban tan claras. Es con el tiempo cuando va conformándose un criterio”.

No siempre sucede así, por supuesto, pero para el comprador que se inicia en este sendero, la vinculación personal que traba con su primera pieza es fundamental. Ahí está el germen de una relación duradera que no se limita a una simple cuestión estética, sino que es una ventana abierta al conocimiento, a la exploración, a un mundo que muchas veces nos es desconocido y despierta nuestra fascinación. La semilla de esa conexión es puramente sentimental, y es precisamente ese impulso el que determina las primeras adquisiciones. La primera pieza nunca se olvida.

Art Madrid'20, foto de Ana Maqueda

Superando las recomendaciones habituales que se hacen por parte de asesores y agentes, rara es la ocasión en que el amante del arte se decide a comprar por pura inversión. Esos caminos suelen abrirse más adelante, cuando ya el volumen de piezas es considerable. Además, hay quien está un poco en contra de este concepto clásico del coleccionista tradicional, abordado desde una visión excéntrica, elitista y poco accesible. Muy al contrario, los compradores de arte son, por encima de todo, amantes del arte, seres sensibles y permeables al estímulo creativo que en un momento dado se deciden a profundizar en esa relación que ya mantienen con el arte para llevarse una pieza a su casa.

No es tan complicado superar esa pequeña barrera psicológica que convierte al visitante en comprador si se aborda el tema desde una óptica más personal e intimista que de consideración social. Para ello son de gran ayuda las obras de pequeño formato, la obra gráfica o la fotografía seriada, cuya horquilla de precios, por lo general más asumible, permite hacer una comparación más próxima a los gastos que pueden abordarse de manera cotidiana. De este modo, la compra de arte entra dentro del abanico de actividades factibles y se transforma en algo próximo y posible.

Art Madrid'20, foto de Marc Cisneros

En ese momento comienza una relación con el arte distinta, basada en la pura experiencia y en la convivencia con la pieza adquirida. Quizás pueda verse como un acto de atrevimiento, pero en numerosas ocasiones es más una cuestión de necesidad y de transformación. Los coleccionistas también coinciden en señalar que la adquisición de obra es un ejercicio de análisis personal y de abrirse a un nuevo campo de conocimiento que antes nos era ajeno. Alicia Aza explica que la razón por la que adquirió su primera pieza de videoarte, de Sergio Prego, es porque no la entendía y porque la veía como un reto y una oportunidad de superarse personalmente. Esta ventana abierta al conocimiento da lugar a nuevas conexiones y a entablar vínculos con los creadores, como una de las partes más fascinantes del proceso. Candela Álvarez Soldevilla explica que

“creo que lo más interesante en el mundo del arte es hablar con los artistas. Son personas provistas de una sensibilidad especial a las que escuchar y entender”

Y Alicia Aza también dice:

“Puedo compartir la satisfacción de poder contar hoy en mi círculo de amistades más cercanas con muchos artistas y eso supone un largo camino recorrido”.

Así, con obras que se presentan como asumibles dentro del horizonte de gastos que cada uno estima viable, es fácil encontrar una pieza que nos atrape. Desde ese momento, nuestro hogar también evoluciona hacia un espacio en el que el arte tiene un lugar y una presencia permanentes, y no cabe duda de que eso nos transforma por dentro.

Art Madrid'20, foto de Henar Herguera

Jaime Sordo, propietario de la colección Los Bragales y fundador de la Asociación de Coleccionistas de Arte Contemporáneo 9915, siempre ha definido su relación con el arte como una verdadera pasión y una necesidad vital. Para los compradores que se inician en esta senda tiene la siguiente recomendación:

“Es condición imprescindible que sienta la necesidad de convivir con la pasión de disfrutar de las obras. Otro aspecto muy importante es que antes de la toma de decisiones para las compras se informen, con lo cual es necesario leer prensa y libros especializados, visitar exposiciones y museos y mucho contacto con el galerismo, que es una fuente importante de información y muy concreta de los artistas que representa. Por último, la presencia en ferias de arte nacionales e internacionales. Todo ello genera información y formación”.

En efecto, las ferias se han convertido en un buen lugar para el descubrimiento porque condensan una amplia oferta y permiten una toma de contacto diversa y global de forma concentrada. Por esta razón, muchos compradores de nueva generación se inician en el contexto de un evento como Art Madrid, cuya cercanía y calidad constituyen una oportunidad única de conocer, empaparse y contagiarse de la pasión por el arte.


(*) citas extraídas de varias entrevistas difundidas en medios de comunicación públicos entre 2013 y 2019.